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Miquel Barceló: 1957
Mayo 17th, 2010 | 1 Comment
La actualización de lo ancestral
Lara Gala

La pintura de Barceló propone un retorno a las raíces ancestrales, a través de imágenes de animales, paisajes marinos, bodegones o retratos: símbolos de la relación del hombre con su entorno. Además estas imágenes se hacen muchas veces con materiales naturales como algunos retratos cuyos dientes se hacen con piedras y barbas con raíces. La exposición de la Caixa Forum, reúne 180 obras desde 1982, asique podemos decir que no es una retrospectiva en la vida del artista, sino más bien una introspectiva, porque se trata de una estética expresionista abstracta, la obra es expresionista porque expresa unos sentimientos en concreto a través de la forma y el color, que no corresponden a la realidad y se modifican subjetivamente por impulsos interiores del artista. Y es abstracta porque mucha de su obra no tiene un motivo reconocible, incluso muchas de estas pinturas no tienen título, si bien es cierto, que pocas veces olvida por completo la figuración.
Es a través de la abstracción que se muestra más puramente su interior, y su visión de la sensación que los lugares le producen. Podemos hablar de un compendio de sensaciones, y no de uno de temas o historias. Su pintura, por lo general, no es en absoluto narrativa. Creo que es a cuento de esto que puede venir el nombre de la exposición: La soledad Organizadora es cómo podemos traducir el título. Es gracias a esta soledad introspectiva expresionista (no copia la realidad objetiva), que puede organizar su producción en ideas de diferentes momentos y viajes. Para que la obra sea más llamativa, porque lo que busca es el impacto, se la pone virgen, sin marco, sobre una pared de color neutro. No ocurre esto sin embargo con sus esculturas, que podemos tachar de expresionistas, pero que no culminan en la abstracción completa, aunque a lo general siempre tienen el carácter siniestro que nos viene dado por la mentalidad del artista. Al utilizar una técnica muchas veces conjunta, no es aconsejable mirar la obra desde un punto de vista único y frontal, ésta se puede atrapar mediante visiones laterales que inciden sobre los claro-oscuros de la superficie.
El elefante de Barceló presenta la exposición colocado en la plaza ante el Museo, hecho en bronce y con la trompa hacia abajo es la obra que más nos llama la atención, ya no solo por su grandiosidad sino por su carácter surrealista: existen varios movimientos que nos chocan en él: por un lado, nos parece impensable que se pueda sostener únicamente por la trompa semejante estructura, por otro lado, el peso de un elefante nos da una sensación de estabilidad, de que su peso, no puede levantarse del suelo, y aún menos en esta posición. Sin embargo, Barceló lo desmaterializa. Por otro lado contradice por completo las leyes de la proporción y la gracia, propias de las esculturas clásicas. Lo hace parecer un globo volador, inherte y sin peso.
En la obra de Barceló se entremezclan todas las vanguardias en las obras que las comportan a todas. En el Elefante nos aparece una dimensión surrealista en la que aparece Lo Siniestro, en el sentido que da Freud a la palabra, en su artículo de 1919 El rostro familiar de lo siniestro (de no reconocer lo que debería de ser familiar). Reconocemos la escultura de un elefante, pero no nos resulta clara la relación entre la forma que percibimos y la que nuestra mente concibe.
Por otro lado, se aleja aún más de nuestro tiempo remitiéndose a las primeras vanguardias del siglo XX como fueron el cubismo o el expresionismo mismo en la medida que vuelve su mirada al ámbito de lo primitivo. Ésta cualidad de sus obras estará muy presente en otras, como son las correspondientes a los viajes a África, o la obra con el mismo título de la exposición “La solitude organisative”, donde aparece un gorila en su estudio como si fuera un autorretrato. Él mismo bromea diciendo que en sus primeros años pinta sus lienzos a cuatro patas en el suelo, como un cuadrúpedo y ahora, él y ellos se encuentran cara a cara de pié. Como si ambos hubieran evolucionado. No es solo por este hecho de los animales que hay una vinculación al mundo de lo primitivo, sino también por la técnica, que muchas veces utiliza a parte de los colores, ramas, piedras u otros objetos propios de lo natural. Muy ilustrativo de esto es “Autoportrait aux branches 1996”, donde se representa a sí mismo con los rasgos muy simplificados como en las máscaras africanas e incas, y le salen ramas de la cabeza. Está identificándose con el sol.
El Dios primordial en las culturas primitivas desde los griegos, hasta los incas, pasando por los egipcios… Existe en su obra una relación con los elementos esenciales como son el fuego o el agua, admirando culturas no occidentalizadas, ni modernas, basadas en creencias naturales y en el poder de los elementos y de la propia naturaleza. Un ejemplo de esto es la multitud de obras marítimas que pinta, así como las que evocan el desierto. Es un artista que escapa de la ciudad occidental y moderna para adentrarse en el bosque y en las tribus, ya no solo en teoría sino en la propia práctica, bien son conocidos sus viajes por África, que admira hasta el punto de comprarse allí una casa. Le podemos relacionar por esto con Gauguin y sus cuadros de Taitianas. “Me gusta la sensación que tengo allí (en áfrica), de no tener planes, de decidir cada día lo que voy a hacer… creo que esto es una buena limpieza psicológica”, dice Barceló.
Sabemos que además de Mali, pasa varios meses de Mayorca a París, por lo que podemos decir de él que es un nómada, al igual que muchas tribus primitivas. Bourriaud, que es un comisario francés, relaciona esta idea de éxodo con la modernidad, pero a mi gusto nada tienen que ver.
La modernidad está en las ciudades, y es en el campo donde las personas se visten con colores y pasean tranquilos y en harmonía con la naturaleza, como vemos en los cuadros, ya dijo Baudelaire que era sintomático de la conciencia decadente de la modernidad el vestir el atuendo negro. Lo que aquí se pinta es la naturaleza y la tranquilidad que el modo de vida que ella puede permitir. Ya no solo en el motivo que se pinta, porque no existe una narratividad propiamente dicha, pero existe esa idea de movimiento en cada una de las obras, tengo en la cabeza una que se llama “Escalada”.
“Terrible angustia de ver deteriorarse y degradarse el territorio de mi infancia”, esto es la esencia de su obra. Busca la convivencia con la naturaleza, un poco en la honda de Rousseau, que piensa que el hombre en la naturaleza era buena y fue corrompido por la sociedad. Ve que el hombre que vive en consonancia con la naturaleza es más bueno, porque no tiene voracidad de crecer por encima de otros. “La combinación de codicia y estupidez, ha dado en Mallorca, resultados catastróficos”. Parece que es el progreso en sí mismo el que destruye la humanidad de las personas que pueden vivir en armonía con la natura.
“Miro a mis homónimos un instante, y huyo horrorizado a mi taller, donde aún me esperan horrores más íntimos y terribles”. En sus obras se puede ver la angustia que posee en su interior a través de ese expresionismo opresivo que constituye su obra. Tal vez ese nomadismo, y recorrido por todas las vanguardias y estilos corresponda a una búsqueda de sí mismo, que por otro lado, parece no ir a terminar nunca.
A mí me llamó personalmente la atención una obra sobre el Louvre que se exponía que mostraba la galería que todos los que lo hemos visitado recordamos. El llamativo, como la sensación angustiosa se ampara de todo el lugar a través de nuevo del color y de las formas interiorizadas que representa el artista, las figuras por otro lado, parecen salidas de las hornacinas y los marcos y se da un aspecto fantasmagórico, e infinito, en el que la única traza del hombre son los motivos artísticos, me recuerda a la pintura metafísica de Giorgio de Quirico, por el ambiente silencioso e incómodo, y por la grandiosidad, hablamos de pintura metafísica cuando es una pintura onírica que va más allá del mundo físico y se adentra en el subconsciente, haciendo parecer al espectador que lo ve es normal, esto como he dicho es una constante en la obra de Barceló.
De nuevo aparece la idea de Freud de Lo Siniestro. En relación con esto, sabemos, que Barceló trabaja de noche, y esto es muy importante para algunas de sus obras que muestran los reflejos brillantes pero que abarcan poca superficie, de una vela o de la luna, estudia, como con el cambio de luz, objetos comunes pueden pasar por irreconocibles.
Los retratos tienen mucha relación en general, con el estilo de la secesión vienesa, especialmente con la obra del expresionista Kokoschka y con la Egon Shiele. Los retratos de sus amigos africanos incorporan materiales locales, como piedras o ramas. Es curioso, que el retrato de Bruno Bishofberger, lo hace de una manera ligeramente cubista, esto debe de ser por la tradición de los retratos cubistas de marchantes como el de Kahnweiller o Vollard.
Lo que está claro es que lo que hace al artista digno de admiración por nuestra parte, es esa manera que tiene de utilizar movimientos pictóricos diferentes y la facilidad que tiene para fusionarlos en su obra conformando un discurso estético muy bien construido.
Filed under: Pintura · Tags: barcelo, miquel
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